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El gobierno sueco desarrolló un experimento social masivo después de la 2ª guerra mundial, de esos que dan para una película sobre el despotismo ilustrado. Los ingenieros sociales dividieron más de 1 millón de niños en dos grandes grupos con el propósito explícito de mensurar los efectos de la educación en la salud; en uno de estos grupos se elevó la edad de escolarización obligatoria a 9 años, mientras que para el resto siguió siendo de 8 años. Según los resultados de un estudio que ha publicado PNAS la salud de los niños educados durante un año más mejoró: tenían un menor riesgo de mortandad entre los 40 y los 70 años, aunque ambos grupos tenían el mismo riesgo de mortandad antes de los 40.
Este experimento sirvió para implementar la reforma educativa sueca de 1962.
(Infancia Hoy)
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